
Facundo se ha especializado durante muchos años en el campo de la manipulación de bolas.
A desarrollado métodos originales y a estudiado sobre los orígenes, y revalorizado algunos viejos clásicos olvidados.
Incluyen notas de conferencias con gran cantidad de material.
El gran maestro Ricardo Fantasio al presenciar su conferencia publicó en sus redes sociales:
"Te felicito de todo corazón! Facundo; He visto manipuladores como Cardini, Arthur Bucley, Ron Mac Millán, Maurice Rooklyn, Burling Hull y varios más y ninguno se puede comparar a lo qué haces y las combinaciones con el loop, el tópic, el pendulo, los imanes y lo más importante; El uso de bolas de pool reales. Ya has pasado a la historia. Un abrazo y te reitero mis FELICITACIONES".
Review...
A.N.I. (Asociación Navarra de Ilusionismo)
30 de abril de 2024 / Nota Completa
Este último sábado pudimos disfrutar en el hotel "Ibís Styles" de Noain de toda la magia y saber hacer del mago argentino Facundo Daelli, 3.er premio Latinoamericano Flasoma 2017 en la categoría de manipulación y 1.er Premio Argenmagia 2018 en la categoría de magia de cerca. La manipulación no es un tema habitual en las conferencias así que, de primeras, voy a la conferencia con curiosidad.
Daelli ha dividido la conferencia en dos partes. En la primera nos da una lección de como debería ser una conferencia de este tipo. Introducción, nudo y desenlace. Comienza ejecutando su rutina de manipulación con bolas de billar. Respecto a su rutina señalar que me como la mayor parte de las apariciones y desapariciones que ocurren. Quiero decir que desde el principio está claro que no usa cascarillas, que realmente son solidas bolas de billar, y sin embargo aparecen de la nada, se multiplican, no sé como, y desaparecen claramente. Los movimientos son naturales, nada forzados, y termina su número produciendo un vaso (bastante grande) con líquido. La rutina tiene ritmo, está muy bien construida y la aparición final no la ves venir. Una rutina muy bonita. Después de habernos enseñado lo que hace, Daelli comienza con la parte técnica. Explica que material usa y las razones por las que lo usa y comienza a desgranar cada uno de los secretos de su rutina con explicaciones claras que son muy sencillas de entender. Lo mejor es que no son manipulaciones complicadas sino que están muy bien pensadas y resultan perfectamente asequibles para el mago medio. Y tras habernos explicado todos los secretos de su rutina, la repite de nuevo pero ahora explicando lo que hace, como lo hace y porqué. Aunque en lo personal no creo que vaya a comenzar en el mundo de la manipulación he de decir que he disfrutado bastante de esta parte. Su rutina merece la pena y he podido ver como se construye un gran número de ilusionismo.
La segunda parte de la conferencia está centrada en un gimmick. Se trata de un cuchillo con aspecto normal y corriente que permite llevar el típico juego de las palitas a otro nivel. He de decir que la rutina de palitas que hace, la clásica pegando cuatro pedacitos de papel en el cuchillo, está bastante bien. Es la de toda la vida pero bien ejecutada. Ahora, la parte final, en la que usa el secreto, no la vi venir y me la comí enterita. Un gimmick bien pensado y que puede dar bastante juego en situaciones de magia de cerca.
En resumen una conferencia muy bien estructurada y muy interesante. Las explicaciones son claras y Daelli sabe comunicar muy bien. Como persona es bastante cercano y agradable en el trato.
Mi valoración: 9/10.
Gianluigi Sordelini (Universidad Mágica Internacional)
"Hay artistas que realizan manipulación. Y luego están los artistas que parecen reescribir las reglas ante nuestros ojos.
Facundo Daelli pertenece sin duda a la segunda categoría. Su actuación con bolas de billar fue más que una simple demostración técnica: fue una declaración artística. Un viaje a esa rama de la magia que, durante más de un siglo,
ha representado una de las pruebas supremas para todo manipulador. Las "Bolas de Billar Multiplicadoras", históricamente atribuidas al Buatier de Kolta y ahora símbolo
mismo de la manipulación escénica, consisten en hacer aparecer, multiplicar, transformar y desaparecer esferas sólidas aparentemente imposibles de ocultar.
Sin embargo, Daelli fue más allá del concepto clásico. Al verlo en acción, uno tenía la sensación de presenciar algo irreal: las bolas ya no parecían objetos, sino seres vivos, suspendidos entre la elegancia
y la locura creativa. Una construcción escénica que combinaba una técnica exagerada, ritmo teatral e invenciones visionarias.
No se trata de la simple multiplicación de esferas, sino de una continua transformación de la materia: desapariciones repentinas, apariciones imposibles, cambios de color,
transformaciones súbitas en copas de vino o incluso barajas de cartas. Y es precisamente aquí donde se hace evidente la magnitud de la obra.
Porque en la manipulación moderna, muchos artistas alcanzan niveles técnicos altísimos, pero muy pocos logran crear una rutina con una identidad artística tan fuerte
que resulte inmediatamente reconocible. Facundo Daelli lo consigue. Y lo hace con una facilidad asombrosa.
Hace años, el gran Fantasio habló de él como un artista ya destinado a entrar en la historia de la magia. No eran palabras al azar. Fantasio conocía a la perfección el
peso de la manipulación, una disciplina rigurosa que requiere miles de horas de estudio, un control muscular absoluto y una sensibilidad escénica excepcional.
Las rutinas con bolas de billar siempre se han considerado una de las formas más puras de magia manipulativa, basadas exclusivamente en la destreza, la coordinación
y la ilusión óptica.
Pero lo que hace único a Daelli no es solo su técnica. Su habilidad reside en transformar el ejercicio técnico en poesía visual.
Cada movimiento parece imposible y, sin embargo, inevitable. Sus producciones nunca son frías demostraciones de destreza; se convierten en narrativas, sorpresas
constantes y crescendos emocionales. Las canicas aparecen como desafiando las leyes de la física, desaparecen en el aire y reaparecen en formas diferentes, en
una construcción coreográfica que deja al espectador con esa rara sensación que la magia auténtica aún logra transmitir hoy: asombro absoluto.
Y quizás esa sea la palabra precisa: Asombro.
En una época en la que el público cree haberlo visto todo, Facundo Daelli aún consigue la hazaña más difícil: mostrar lo imposible sin dar la impresión de esfuerzo alguno.
Su arte no grita, no alardea, no busca aplausos fáciles. Seduce lentamente, hipnotiza, conquista.
Hemos presenciado no solo un truco de manipulación, sino una lección de estética mágica. Un ejemplo concreto de cómo un objeto tan antiguo como la bola de billar puede
transformarse, en manos de un verdadero maestro, en algo revolucionario.
Y al final, solo queda una certeza: cuando la técnica se une al genio creativo, nace algo que trasciende el truco.
Nace la historia de la magia."

